El secretario de Relaciones Institucionales y
Culto del Gobierno de Córdoba, Mariano
Almada, pasó por Déficit Cero
(Up + 3564 TV Stream) para hablar del rol que tiene esta cartera, importante
para la Provincia para contar con un mapa de los que sucede en cada rincón de
la geografía cordobesa y las acciones que se llevan adelante, en este caso
desde los distintos credos.
“Hay un momento muy difícil en el país. Las variables
macroeconómicas pueden estar quizás un poco ordenadas. Pero arriba cierra
porque la Nación le transfirió todas las responsabilidades a los gobiernos
provinciales y locales: la educación, el acompañamiento de sectores los productivos,
la infraestructura”, analizó.
- ¿Falta
una mirada del interior profundo?
- La mirada actual no entiende el interior profundo,
es una mirada que viene de la Capital o el conurbano bonaerense. Hay que
empezar a advertir desde el interior que no existe interés de que a Córdoba le
vaya bien. La ruta 19 es un claro ejemplo. ¿Cuántos presidentes pasaron y sigue
sin terminarse la autopista? La tiene que terminar Córdoba. Hay una pérdida de consumo,
el poder adquisitivo alcanza cada vez menos, cada vez hay mayor informalidad y
hay que hacerse cargo de muchos servicios que dejaron de prestarse a nivel
nacional. La inflación está bien, te lo tomo, es un fenómeno macroeconómico que
tiene ver con una variable monetaria. Pero de ahí para abajo pasan muchas otras
cosas. En lo macro y micro hay una cuestión que tiene que ver con variables
grandes que permitieron proyectar a largo plazo en ciertos rubros, pero a Córdoba
no se la acompaña con la producción. Si se acompaña a la minería, la energía,
pero eso no es mano de obra dependiente. Nos debemos un presidente del interior
del interior o políticas públicas y gabinetes que entiendan qué pasa con la
realidad productiva y la gente del interior del interior. La Nación se retrae
porque no hay consumo y la Provincia y los municipios se hacen cargo.
- ¿Con
este escenario por qué no prende este mensaje y el Gobierno nacional sigue teniendo
acompañamiento de la gente?
- Hay una disonancia cognitiva. Cuando a la
gente se le pregunta cómo le fue el mes pasado te dice mal, cómo le fue este
mes y te dice mal. Pero si le preguntás cómo le irá en seis meses te dicen que
le irá bien. Las variables respecto al salario, el consumo, van hacia atrás y es
difícil explicar lo que pasa de una manera lógica. Nosotros queremos que al Presidente
(Javier Milei) le vaya bien, pero sí pretendemos que tenga mirada federal,
productiva, que no solo piense en cuestiones financieras y que piense en
infraestructura, educación. Lo otro se resuelve en el marco de los tiempos
políticos que tenga. Hay que exigir ser muchos más claros de hacia dónde vamos.
- ¿Cómo
los ves a Martín Llaryora con lo que viene?
- Es un piloto de tormenta y lo demostró en San
Francisco y en Córdoba cuando fue intendente, dos ciudades muy endeudadas. Hoy toca
capear esta realidad económica que perjudica a los gobiernos provinciales y
locales. Lo que no hay que hacer es romper los tejidos sociales, aquello que se
construyó en las comunidades porque hubo mucha gente haciendo grandes
sacrificios. Martín está pensando estratégicamente en la producción, las personas,
en el desarrollo de las comunidades y mirando lo que pasa a nivel nacional y el
derrame que eso tiene en las provincias que no llegan los recursos en
coparticipación. Eso hay que suplirlo. Si se sigue el modelo nacional se dan
dos pasos hacia atrás: cerrar la puerta y desentenderse. Ese nunca fue Martín.
- ¿Existe
autocrítica puertas adentro?
- La autocrítica es permanente. Pero luego se
debe poner en políticas públicas el esfuerzo, no alcanza con la autocrítica
sino se dan soluciones. A la presidencia llegó un outsider porque la gente estaba
enojada con la política, bien, pero ¿dio soluciones al país? No veo que haya
sido así.
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