Un hombre de San Francisco falleció en las
últimas horas al protagonizar un siniestro vial en la ruta nacional 158, a la
altura de la localidad de Pozo del Molle, en el departamento Río Segundo.
Se trata de Oscar Rebora (57), quien se desempeñaba como entrenador en el Hipódromo de San Francisco, institución que emitió un comunicado en las redes para despedirlo. “Nos toca despedir a un hombre que dedicó su vida al turf, dejando una huella imborrable”, destacaron. El hecho generó una profunda conmoción en el ambiente hípico cordobés y también sanjuanino, donde era ampliamente respetado.
Rebora se conducía en un auto VW Gol que chocó de frente contra un camión cerca de una curva. Iba acompañado de su hijo Antonio, quien sufrió múltiples traumatismos y fue trasladado de urgencia a un centro médico de alta complejidad en Villa María. En tanto, los ocupantes del camión, oriundos de Bell Ville, resultaron ilesos.
El hecho ocurrió este lunes, alrededor de las 15. Por estas horas, la Justicia trabaja para determinar la mecánica del siniestro vial.
Del triunfo en San Luis a la tragedia en Córdoba
Según informa el sitio Villa María Vivo, horas antes del accidente en Pozo del Molle, Rebora había vivido una jornada histórica en el Hipódromo de San Luis. Y es que su ejemplar, Tamarisco Cat, conquistó el Gran Premio Vicente Dupuy, la competencia más importante del calendario hípico del interior del país.
El mismo caballo se había consagrado previamente en el San Jerónimo 2025, consolidándose como uno de los mejores fondistas de su generación.
El gobernador de San Luis, Claudio Poggi, le había entregado personalmente el trofeo al equipo ganador en una ceremonia cargada de emoción. Pero la alegría deportiva se transformó pocas horas después en una tragedia que enlutó al turf cordobés.
Hombre destacado
De origen sanjuanino, Rebora había elegido el Hipódromo Oscar C. Boero como base de operaciones para su actividad profesional.
En ese predio, ubicado en el acceso norte de San Francisco, desarrolló una extensa trayectoria como entrenador de caballos de carrera.
Era considerado un hombre de trabajo silencioso, respetado por sus colegas y valorado por propietarios que confiaban en su criterio.











