Diego Alberto Paulino trataba sobrellevar su vida como tantos trabajadores de oficio de la construcción que viven del día a día. Alternando su estadía entre Frontera, Carlos Paz y San Francisco, se desempañaba como pintor de obra para muchas familias. Sin embargo, la semana pasada, a sus jóvenes 42 años, de forma repentina se desvaneció en casa de su madre y falleció.
Un accidente cerebro vascular hemorrágico que desencadenó en muerte cerebral irreversible. El vecino de Frontera fue trasladado rápidamente a un nosocomio local y ante el panorama desolador, al ser voluntario donante, inició el operativo de ablación de órganos de INCUCAI.
En este caso, la donación constó en los dos riñones y dos córneas, según informaron los familiares.
Lamentablemente el jueves pasado falleció por lo que sus restos fueron velados en Rosso Hnos. El inmenso dolor de su familia y decenas de amigos tuvo un pequeño consuelo al saber que parte de sus restos también sirven para aportar calidad de vida a otras personas.
“Diego era la persona que estaba para todos, siempre con sus chistes, con sus carcajadas muy características, no tenía un no para nadie. Muy de la familia, de los amigos. Y así demostró hasta su último momento que la forma de seguir ayudando cuando no estuviera más es dando más vida”, destacaron sus familiares la ser consultados por Up.












