El médico Rigo
Boccanera, especialista en cardiología, señaló que la construcción de la salud
“es colectiva” y que muchas veces la gente agobiada por sus problemas no está
bien atenta a cómo se siente o los síntomas que pueda tener.
En una entrevista con Déficit Cero (Up + 3564 Stream TV), el profesional que asesora
también ad honorem al intendente Damián
Bernarte, destacó que para controlar la hipertensión arterial, por ejemplo,
un paciente debe tener una dieta saludable, dormir bien, bajar el estrés y
hacer actividad física, un ideal que muchas veces no se cumple.
“Al día 10 la gente está complicada con el
alquiler, para el día 20 con la dieta o la comida, entonces no vamos a dormir
bien, menos a descansar y menos a tener una dieta saludable. Para hablar de qué
se puede hacer para disminuir la incidencia o eventos cardiovasculares
necesariamente debemos asumir que el problema es el de siempre, de todos, y
como es de todos es político”, reflexionó.
-
¿Cómo cuidamos el corazón en tiempos como los actuales?
- Para cuidar el corazón se pueden hacer muchas
cosas. Para hablar de prevención siempre se apela a los factores de riesgo,
cuestiones que se pueden o no tener y que hacen que el evento coronario o
cerebral sea más posible o menor en una persona. Ser varón, cumplir años, tener
familiares que nos anteceden que tengan problemas cardíacos, son factores que
hacen a la probabilidad de un evento coronario o cerebrovascular. Eso no se
puede modificar. Lo que se puede modificar es el hábito del cigarrillo, la
hipertensión arterial, el colesterol. Eso sumado a enfermedades que no elegimos
como la obesidad, la diabetes. Hemos llegado al colmo de querer prevenir con
medicación, que la droga es el elemento salvador o que tenemos que prevenir con
estudios. Infinidades de veces llega el paciente y dice “es mejor prevenir
doctor”, pero cuando viene hacerse el estudio ya es tarde para hacer
prevención.
-
¿Qué falla entonces?
- Estamos llegando tarde desde el punto de
vista social. La construcción de la salud es colectiva, nada es individual en esta
vida pero creemos que nos salvamos solos porque accedo a una pastilla, a un
estudio, a una consulta. Pero en la calle estás renegando como cualquier otra
alma. Uno puede caminar por la vida sin mirar al costado, muchas veces no advertimos
al sujeto que tenemos adelante, los políticos lo olvidan y hacen que lo
olvidemos también nosotros.
-
¿Las enfermedades cardiovasculares o la presión arterial se están presentando
más temprano?
- Normalmente en la enfermedad cardiovascular
la incidencia aumenta con la edad, que se está adelantando también porque tiene
que ver con el tipo de vida que llevamos. Si te digo que todos los días debés
salir a la calle a competir con tu compañero de actividad, que salís preparado
para la lucha, la competencia. Estamos en un punto donde se ve al de al lado
como enemigo. También a las personas con discapacidad, el enfermo oncológico,
aquella persona que no llega a fin de mes.
- Y
cómo observás las campañas de salud: ¿son efectivas?
- Siempre existieron campañas para todo. Soy un
convencido que las campañas para tal o cual enfermedad son la emergencia del
fracaso del buen cuidado de la salud, esa construcción colectiva en el cuidado.
Si la salud comunitaria funciona, las campañas no son necesarias. Se busca
trabajar sobre eso para dar soluciones reales. Desde 1960 que se dicen siempre
las mismas cosas y habría que ver cuáles son los intereses de por qué las cosas
que están probadas y estudiadas nunca se llevan a cabo. Se ve que el negocio es
la enfermedad y no la salud.
-
¿Cómo se arregla entonces?
- Existe un modelo de salud que es la atención
primaria. Es el abordaje general. Un gobierno municipal no puede cambiar un
sistema de salud, pero la lucha está por trabajar lo mayor posible en una
estrategia, de insertarla en un sistema donde de por sí colisiona. Hace mucho
que en Córdoba no se forman médicos generalistas o de familia. Y estos son los
más necesarios, pero cuando lo querés estimular te contestan: “¿Para qué, para
ser pobre?”. Entonces hay que cambiar el sistema y es una decisión política de
largo alcance y fuerte.
-
¿Este escenario redunda en menos médicos o menos jóvenes que quieren hacer la
carrera de Medicina?
- Faltan pediatras, terapistas; el mayor
déficit es el generalista que debería ser el más importante y mejor pago. Hay
escasez de médicos, pero no lo suficiente para que no estén precarizados. ¿Cuánta
gente todavía cree que el médico trabaja por vocación? Uno tiene vocación para
muchas cosas y, a la vez, hay que llegar a fin de mes. Y si salís a preguntar
cuántos médicos tienen pluriempleo en San Francisco te encontrás como respuesta
que es la mayoría. La culpa la tienen los médicos también.
- ¿Por
qué?
- Porque
a nosotros como buenos burgueses nos cuesta asumirnos como proletarios, si
tuviésemos conciencia de trabajador tendríamos mayor capacidad sindical.